La depuración jaldista dentro del Poder Ejecutivo parece que ha llegado a su fin, mientras aún no se definieron las coberturas de los cargos que quedaron vacantes por las renuncias de algunos dirigentes cercanos al vicegobernador Osvaldo Jaldo.
Agustín “Tin Fernández fue el primero en dimitir como secretario de Gobierno, luego de que su esposa, la legisladora Mariela Reyes Elías votara en favor de Eduardo “Lalo” Cobos como defensor del Pueblo. También debió renunciar el subsecretario del área, Víctor Ardiles. En el entorno del gobernador Juan Manzur creen que esas dependencias oficiales deben ser cubiertas principalmente por figuras políticas del interior de la provincia. “Se tomará su tiempo para definir nombres”, confesó uno de sus colaboradores.
La sangría continuó en el Instituto de Previsión y Seguridad Social de Tucumán. Tras la votación del lunes, Sara Noemí Correa, presentó su dimisión indeclinable al cargo.
Otra de las renuncias que se sucedieron esta semana fue la del ex subsecretario de la Unidad Norte Grande, Marcelo Caponio, luego de que hermano, el legislador Tulio Caponio, apoyara la elección de Cobos. Los coletazos en el oficialismo también afectaron al secretario general de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), José Hugo Saab, que tuvo que dejar el cargo de asesor ad honorem del Ministerio de Educación de la Nación por pedido del titular del Poder Ejecutivo provincial.
En la Casa de Gobierno también apuntaron contra el vocal del Ente Regulador de Servicios Públicos de Tucumán (Ersept), Luis Morghenstein, ya que su esposa, la legisladora Adriana Najar, apoyó la propuesta del bloque que hoy responde al presidente de la Legislatura. En este caso, el planteo de renuncia sería más difícil, al tratarse de un organismo autárquico. De todas maneras, algunos funcionarios consideran que la intervención sería la medida en caso de que el mandatario quiera avanzar contra el jaldismo en ese ámbito.
La incursión de jaldistas en el Poder Ejecutivo parece haber quedado afectada solamente en la situación descripta. No se prevén más bajas de funcionarios, señalan en el edificio de 25 de Mayo y San Martín. Tampoco Manzur ha pensado en modificar el elenco del gabinete, frente a los cuestionamientos y pedidos de interpelaciones por parte de los parlamentarios.
De todas maneras, antes de que el presidente de la Legislatura fuera internado por la Covid-19, sus allegados advirtieron que Jaldo no se quedaría de brazos cruzados y que adoptaría la misma conducta con aquel personal político que responde a la Casa de Gobierno.
No habrá movimientos en el corto plazo. El aislamiento obligatorio del vicegobernador puso en stand by cualquier definición acerca de una reacción para achicar la dotación del plantel político identificado con el gobernador Manzur.
El presidente subrogante de la Cámara, Regino Amado, está en contacto permanente con Jaldo y con los principales referentes de los bloques legislativos para coordinar acciones durante la ausencia del conductor del cuerpo parlamentario. El edificio legislativo ubicado en Muñecas al 900 de esta ciudad está siendo sanitizado para evitar contagios, mientras se espera que la próxima semana se reanuden las actividades, aunque con las restricciones que en algún momento de la pandemia ya había aplicado el propio Jaldo, por prevención.
Mientras sea ese el marco de trabajo, se estima que no habrá novedades todavía acerca de los contratos otorgados al personal político. Se redujo a la mínima expresión la concurrencia de personal.
Legisladores oficialistas confían en que el tiempo curará las heridas y que no habrá una reacción que desate otro conflicto de envergadura con la Casa de Gobierno. Como argumento, sostienen que una medida de tal naturaleza no es conveniente ante la inminencia de las elecciones de medio turno.